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Cambia, ¿todo cambia?, ¿nada cambia?

(Vale a pena ler este texto para entender a quantas andam a política venezuelana nesse ano eleitoral)

Por Aram Aharonian

Cambia, todo cambia. El grave problema para quienes comandan la comunicación del oficialismo venezolano es que el escenario no es el mismo. Hoy todos esperan ansiosos el resultado de la segunda operación del presidente Hugo Chávez, mientras la oposición cuenta con un líder que tiene detrás de él un aparato político y estratégico, y va armando su maquinaria electoral. Las encuestas muestran aún a Chávez con gran diferencia sobre su rival, pero…

Volvieron las especulaciones, sobre la enfermedad, sobre el futuro del bolivarianismo en las elecciones presidenciales del 7 de octubre, sobre la sucesión. Una campaña nacional e internacional, donde los medios son otra vez los que preparan el camino y el imaginario colectivo y especulan sobre los “expertos” extranjeros que “lulificarán” la imagen de ambos candidatos.
Nuevamente quedó en evidencia que la institucionalidad chavista sigue siendo refractaria a la crítica y sorprendió que la política comunicacional del gobierno se haya centrado en un supuesto fraude (en el número de votantes) en los comicios internos de la oposición. El único que quedó mal parado fue el Consejo Nacional Electoral.
Los artífices de la comunicación en el gobierno bolivariano prefieren negar los datos de la realidad que preparar al pueblo para enfrentarlos. Olvidan que las encuestas son parte de la manipulación, en las que los pobres han demostrado tradicionalmente, en Venezuela, que no tienen el hábito de decir lo que piensan. Una elección presidencial no se decide en las encuestas ni en los programas de televisión oficial, y mucho menos en las declaraciones de los dirigentes oficialistas.
La oposición, que apuesta su triunfo a la salud del Presidente, no se puede dar el lujo de dilapidar un solo voto ya que la fuerza y el carisma de Chávez son un handicap en sus metas. Por eso el 12 de febrero armaron una escenografía de un acto de ribetes plebiscitarios con rasgos apoteóticos de referendo (al decir de Marcos Roitman). Y por ello, ha retomado la iniciativa, marcando una agenda propia y no –como hacía hasta hace poco- limitarse a ser reactivo a los dichos y hechos de Chávez.
Cabe recordar que en las elecciones internas podía votar cualquiera de los 17 millones 875 mil ciudadanos inscritos en el registro electoral. En realidad, los votantes fueron menos del 20% del padrón.
Atrás quedaron los partidos tradicionales y su mítico poder de convocatoria; en el camino quedó el gobernador de Zulia, Pablo Pérez, con apoyo de socialdemócratas y socialcristianos. Ganador fue la derecha (aunque en Venezuela casi todos rehuyen decir que son de derecha) y el partido mediático.
Sumemos también el triunfo de la tan denodada democracia venezolana y de la institucionalidad que significa la labor del Consejo Nacional Electoral y las Fuerzas Armadas, garantes del proceso interno opositor.
Todo cambia. Hay sectores de la oposición que saben que es diferente vencer a un Chávez enfermo, con dificultades y debilidad física para asumir la campaña a plenitud, o derrotar a un Chávez sano, fuerte, gobernando, arengando permanentemente al pueblo, yendo y viniendo a lo largo y ancho de la geografía venezolana.
Lo peor que les puede pasar es que un Chávez enfermo o convaleciente los derrote por enésima vez. Por eso, Capriles Radonsky, fue claro al decir que al Presidente le desea “larga vida, porque quiero que vea con sus propios ojos los cambios que vendrán”. La oposición sabe que no puede vencer al Chávez-mito –que ella misma ayudó a crear- y precisa demostrar que, como un hombre normal, es derrotable.
Dentro de la especulación sobre las estrategias de campaña, diarios brasileños hablan del publicista Joao Santana, quien asesorara a Lula da Silva y Dilma Rousseff, con la difícil tarea de lograr que Chávez elimine de su vocabulario el lenguaje descalificador y construir una imagen conciliadora, semejante a la del expresidente brasileño. Difícil de creer, sobre todo porque el mandatario siempre le vino bien la polarización y la confrontación.
Santana, vinculado al Partido de los Trabajadores, manejó las campañas presidenciales del salvadoreño Mauricio Funes y del peruano Ollanta Humala.
Lo que sorprende es que el candidato opositor, Capriles Radonsky, en reiteradas oportunidades habló de su admiración por Lula, quizá asesorado por otro publicista brasileño, Renato Pereira, jefe de estrategia de la empresa Prole, en la búsqueda por seducir a los ni-ni, que según los encuestadores puede alcanzar a un 30 por ciento del electorado.
La campaña opositora
Hay algo que sorprende en esta inusual campaña electoral –ya hacia las presidenciales del 7 de octubre- y es, de parte del sector ganancioso de la oposición, imitación de los códigos chavistas: la simbología, las ideas-fuerza y hasta ciertas consignas. Claro, la copia es simbólica, porque en el fondo –y en el frente- sus ideas son el neoliberalismo, aun sabiendo que está en crisis –por no decir derrotado- en la mayor parte del mundo.
Necesita la oposición del voto chavista (aunque lo disfracen de ni-ni) para poder soñar con una victoria. Hablan de poder popular, porque saben que es algo que ha entrado en el imaginario venezolano. Hay que convencer a los chavistas, o al menos convencerlos de que no voten (que es una forma de restarle votos).
La estrategia de Capriles Radonsky no pareciera ser ganar votos chavistas, sino tratar de que el bolivarianismo los pierda.
Parece que se cambiaron los roles: Capriles Radonsky está decidido a no confrontar y el presidente Chávez ha empezado a hacerlo. Capriles imita al Chávez de 1998, mientras que el mandatario sigue con la misma línea confrontacional que le ha dado tan buenos resultados desde el 2002 hasta ahora.
Hábilmente, Capriles habla de paz y dice representar el futuro y hasta es capaz de hablar de la Sexta República para diferenciarse del chavismo y de la Cuarta República de adecos y copeyanos.
Y para sorpresa del oficialismo, esta opción hasta defiende la Constitución de 1999, comparte algunos planes sociales del gobierno y trata de ser creíble cuando presenta planes alternativos de gobierno.
Obviamente, dentro del trabajo de los estrategas de Capriles Radonsky está el de esconder su antigua militancia en la secta Tradición, Familia y Propiedad (TFP), negar su actuación durante el golpe de abril de 2011, cuando lideró el grupo que intentó copar la embajada de Cuba, disfrazarlos de progresistas y seguidor de Lula “el conciliador” .
La idea parece ser la de transformar la elección de Venezuela en una disputa ideológica de todo el continente, para poner freno a los cambios sociales de la última década. Para ello cuentas con el arsenal de los medios cartelizados venezolanos y latinoamericanos, amén del apoyo incondicional de la prensa hegemónica trasnacional.
Hay varios miedos de clase media que van a ser explotados en lo que resta de la campaña, por ejemplo el temor a perder la propiedad. Aun cuando la mayoría no se sea propietaria de nada: funcionó en del referendo de la reforma constitucional (2007), y los estrategas mudistas suponen que puede funcionar aún a estas alturas.
Por el otro lado puede ser que juegue otro temor, el miedo de perder todos los beneficios sociales que se han logrado en los últimos años bolivarianos, habida cuenta de que el programa opositor es netamente privatizador e implica un retiro del Estado de la economía en general. Significa un desmontaje de todo el aparato jurídico que sostiene a la estatal petrolera Pdvsa, lo que traerá aparejado el desabastecimiento y la disparada de todos los precios de los servicios básicos como el, agua, la electricidad, etc, etc
Pero también existe un temor a que la paz social sea amenazada por una arremetida fuerte contra el chavismo.
Fin del triunfalismo
Lo sucedido con las elecciones internas de la oposición, señala Javier Biadeau, permite desechar las ilusiones triunfalistas, pasar a un análisis riguroso y descarnado de la situación de la correlación de fuerzas electorales y políticas entre el campo bolivariano y el campo opositor.
Sin este análisis, añade, no hay mapa para la lucha, para la estrategia y la táctica que apunten a la recuperación y reagrupamiento urgente de las fuerzas del proceso popular constituyente y de la revolución bolivariana que se activo en 1998 (no del “chavismo oficial y burocrático” que se enquistó luego del triunfo electoral del año 2006), y cuya promesa aún desdibujada sigue siendo el Gran Polo Patriótico (GPP).
Mercedes Chacín señala que desde el chavismo hubo poca preparación, poco estudio ; se creyó, contagiado del mismo síndrome de disociación psicológica que afecta a los opositores, que por una cuestión divina, casi metafísica, los 5 millones y pico de personas que votaron por la oposición en las parlamentarias, se convertirían en un millón. ¿De dónde salió esa convicción?
Hoy nadie duda de la seriedad de la enfermedad presidencial y por ello queda desestimada la posibililidad que se trate de un manejo comunicacional para “enervar pasiones y aglutinar la gente alrededor de la misión lástima”. Lo que llama la atención es que para poder tener un acercamiento a lo que realmente está pasando, un venezolano tipo debe escuchar lo que dice la oposición, porque la credibilidad de los voceros oficiales (Diosdado Cabello, Andrés Izarra) quedaron en el piso.
Cuidar su salud es la única vía para lograr su recuperación. Y últimamente –coinciden los analistas- a Chávez se lo vio excedido en sus actividades institucionales y partidistas, en su quehacer diario, como si nada hubiese pasado.
Desde las filas chavistas se hace un llamado urgente a retomar la discusión sobre lo imprescindible del liderazgo de Hugo Chávez, y el error que esto representa para el socialismo bolivariano, habida cuenta que un proceso socialista no puede depender permanentemente de un hombre, si realmente queremos hablar de un proyecto a media y largo plazo.
Lo cierto es que cada vez que el Presidente presenta algún inconveniente de salud, la revolución tambalea porque siente la posibilidad de quedarse huérfana, y para un proyecto revolucionario eso es un fatal error, señala Reinaldo Iturriza.
Para los habituales especuladores políticos, endógenos y exógenos, la reaparición del cáncer plantea dos interrogantes: Quién se quedará con el poder del proyecto chavista –donde la Fuerza Armada aparece como el fiel de la balanza- y quien llenará el vacío estratégico en el pensamiento y praxis política que dejaría la probable incapacitación de Chávez.
Chávez, el informador, y el vacío de poder
El gobierno se prepara para afrontar cualquier adversidad, lo que incluye un “grupo comando” que responderá ante eventualidades (y tratará de evitar filtraciones sobre la salud presidencial), el que estará a cargo de la ministra de la Secretaría de la Presidencia, Erika Farías.
Mientras, el nombramiento del comando (electoral) Batalla de Carabobo evidencia que no dejará que la oposición avance mientras Chávez esté fuera de combate. La responsabilidad recayó en el alcalde caraqueño Jorge Rodríguez que, por su experiencia como presidente del Consejo Nacional Electoral será clave para montar la estructura electoral para el 7 de octubre.
Mientras sectores de la oposición –quizá tratando de crear riñas internas en el PSUV- insisten ante el Tribunal Supremo de Justicia para que se integre una junta médica que evalúe el estado de salud del Presidente y determine si está en facultades para gobernar, intentando adelantar las elecciones en 90 días, Chávez no delegó el mando, negando cualquier tesis de vacío de poder.
En la línea constitucional de sucesión están el vicepresidente Elías Jaua y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, aunque en el listado de los especuladores figuran Adán Chávez (hermano mayor del mandatario), el aún canciller Nicolás Maduro, el ministro de Energía Rafael Ramírez, el contralmirante retirado Orlando Maniglia y la misma hija del presidente, María Gabriela Chávez.
“Desmiento que tenga metástasis o que ya me esté muriendo”, dijo el líder venezolano, al anunciar que debía ser operado nuevamente en la Habana, con los mismos médicos que lo habían operado en julio pasado y luego tratado con quimioterapia, desechando la invitación de Dilma Rousseff y Lula da Silva para ser tratado en el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, donde fueron atendidos ambos y el presidente paraguayo Fernando Lugo.
El propio Chávez informó que en las próximas semanas no se le volvería a ver con el mismo ritmo, porque además no se sabe si la lesión va a ser cancerígena, lo que considera probable por haber aparecido en el mismo lugar del tumor anterior y en ese caso necesitaría otra vez radioterapia.
Tras informar –en un programa de la televisión oficial- las principales orientaciones y los elementos centrales para la campaña (poner en marcha el segundo Plan Socialista de la Nación, atender el desarrollo de la ALBA, continuar con la organización política del PSUV y el GPP), e hizo un llamado de alerta, frente a una oposición que siempre tiene una agenda oculta, planes conspirativos, sin escrúpulos y que no desperdiciará oportunidad para generar violencia. Dejó a todos movilizados.
El escenario no es el mismo de hace apenas tres semanas. En Venezuela, cambia, todo cambia. ¿O nada cambia?
- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC).
Lin original da notícia: http://alainet.org/active/53001.

‘Eleição de Humala é uma vitória para o Brasil’, diz cientista político

Por Rodrigo Herrero Lopes, para o Opera Mundi

A vitória de Ollanta Humala no Peru modificou as peças do cenário político da América Latina. Antes o Peru poderia ser enquadrado no grupo de países conservadores e mais alinhados aos Estados Unidos, distante dos processos de integração regional, mas conforme as primeiras declarações do presidente eleito, esse panorama deve mudar.

Para Carlos Antonio Romero, Doutor em Ciência Política professor titular no Instituto de Estudos Políticos da UCV (Universidade Central da Venezuela), além de a vitória de Humala reforçar o componente progressista latino-americano, é uma inquestionável vitória do governo brasileiro, que ganhou mais um aliado e parceiro.

Para ler a entrevista com o professor Carlos Romero, clique aqui.

Ajuda em pesquisa

Amigos,
Preciso da ajuda de vocês.
Preciso entrevistar leitores dos jornais escolhidos para a minha pesquisa de dissertação no Prolam/USP sobre as políticas exteriores de Brasil e Venezuela sob os governos de Hugo Chávez e Lula. Logo, preciso arrumar pessoas que leiam regularmente a Folha de S. Paulo.
Não precisa ser assinante, nem ler todo o santo dia. Mas o cara tem que acompanhar o jornal com certa regularidade. Não será uma amostra representativa, mas sim aleatória, só pra saber se a mensagem chega no leitor.
Se vocês puderem repassar isto para quem vocês conhecem e me indicar umas pessoas, agradeço muito.
É só mandar um e-mail apra: rodrigo.herrero@gmail.com.
Será uma entrevista aberta, não questionário fechado, mas é coisa simples, uns 15 minutos e tá ok.
Abraços!

Rodrigo Herrero

5. Conclusão

O Mercosul nasce após anos de tentativas de integração no continente, especificamente na segunda metade do século passado e revela também um esforço brasileiro em trazer para sua área de influência a Argentina, que, de inimiga mortal passou a ser uma parceria estratégica tanto do ponto de vista econômico como até mesmo geopolítico na América do Sul.

O bloco surge no início da década passada dentro de um contexto liberal e globalizante, que, para se proteger deste cenário, é ressuscitada a tese do regionalismo, sob uma égide mais aberta, sem deixar de fortalecer em blocos regionais, e obter negociações multilaterais vantajosas no plano internacional. Apesar de seus avanços do ponto de vista do aumento do fluxo de comércio entre os quatro países do bloco e da criação de uma institucionalidade que, em boa parte, atende ao andamento do processo de integração, várias outras medidas, nos dois campos e em outros, faltaram para que o Mercosul aprofundasse a integração entre os Estados-membros, fato que acabou gerando descontentamentos internos, pondo em risco até mesmo o destino do bloco.

A partir do novo milênio, com a chegada à presidência de grande parte dos países da América Latina de governantes preocupados mais com o desenvolvimento social, alguns possuindo até uma base social diversificada ou até mesmo popular, propiciou que o Mercosul, bem como a região recebesse maior atenção interna, trazendo o tema da integração de volta à baila. Ocorre que, também, trouxe divergências quanto ao que se pretender integrar, qual o objetivo e como. Por exemplo, a entrada da Venezuela no Mercosul traz uma discussão pertinente a respeito de qual caminho o bloco deseja seguir, já que o presidente venezuelano tem pretensões de reforma do Mercosul, atenuando seus aspectos econômicos em prol de maiores preocupações sociais e políticas, ao mesmo tempo em que leva adiante a Alba, um processo de integração aparentemente não-jurídico, mas de força política e ideológica importante no atual cenário subcontinental.

No fundo do discurso chavista, no entanto, os objetivos não são tão diferente, quanto, por exemplo, a proposta lulista, o que ocorre é a forma mais radical e, por vezes, atabalhoada, com que Chávez faz suas proposições. Mas, independentemente disto, o apoio de seu país ao Mercosul está claro diante do que já foi exposto neste artigo e ele não tentará sobrepor a Alba sobre o bloco do Cone Sul, pois ambos os processos de integração são importantes para sua manutenção no poder (LOPES, R. H. ; HITNER, V., 2009), mas poderá levar os objetivos da primeira à segunda. Sem falar na Unasul, que pode ser um agregador de todos esses processos de integração, ampliando para temas como defesa, integração política, investimentos, cultura, etc., mas também pode ser apenas mais uma proposta que mudará de nome no futuro, como já aconteceu com a Comunidade Sul-Americana de Nações (CASA) que virou a Unasul.

Aliás, essa é uma característica marcante dos governantes latino-americanos: muitas intenções, proposições, mas, em termos práticos, pouco se avança em busca do que os discursos presidenciais costumam falar de uma união sul-americana ou latino-americana que vá além de uma liberalização comercial e busque um desenvolvimento equitativo entre os países, beneficiando todos os seus povos. Em síntese, as contradições entre desejos, declarações retóricas, acordos vazios de conteúdo, conflitos entre países, demandas de política interna e até mesmo externa, colocam uma enorme barreira para a integração na América Latina.

Será preciso compreender também como serão as relações daqui pra frente do Mercosul com os Estados Unidos, que cerca o bloco com acordos de livre comércio entre vários países vizinhos, em uma espécie de Alca às avessas, partindo de acordos bilaterais até uma provável, iminente e sem volta zona de livre comércio continental, já que praticamente todos os países da região terão algum tipo de acordo deste tipo com os EUA. Talvez uma forma de se proteger neste sentido seria a retomada das negociações com a União Européia para a criação de uma zona de livre comércio, dando maior autonomia em uma variedade de produtos, diminuindo os possíveis estragos desse “cerco” estadunidense. Isso seria interessante para o Brasil, um grande mercado que não sofreria tantos impactos com um acordo desta envergadura; resta saber como Uruguai e Paraguai seriam inseridos nesse processo. Sem falar nas relações com a Argentina, costurada a duras penas por décadas, mas que vive de recuos e avanços. Por fim, unindo todas essas negociações no âmbito da OMC, que o Brasil aposta, enquanto EUA e China, como já dissemos, têm avançado de forma agressiva nos acordos bilaterais.

O Mercosul e o Brasil, portanto, se vêem em um momento peculiar, com aparente empenho dos seus participantes em avançá-lo e simpatia dos vizinhos, mas também num momento crucial, em que a aposta no multilateralismo e no regionalismo aberto tem se mostrado o caminho inverso do mundo no momento, necessitando, portanto, ou de uma revisão em seus objetivos, ou de uma atuação mais firme para que seus anseios não esmoreçam diante do atual cenário que privilegia as relações bilaterais, em detrimento das relações entre blocos de um lado e de outro que busca sobrepor objetivos sociais, políticos e ideológicos aos econômicos.

6. Bibliografia

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Artigo em partes

1.Introdução

2. Breve e sintético histórico da integração latino-americana

2.1 Brasil x Argentina: do conflito à cooperação

2.2 O modelo liberal do Mercosul

2.3 Mercosul volta à cena

2.4 A Venezuela e o Mercosul

3. Alba x Mercosul

4. Alca, União Européia, OMC e um impasse

5. Conclusão

Fim do artigo. Espero que todos tenham curtido, qualquer debate, só deixar um comentário para trocarmos figurinhas.

3. Alba x Mercosul

Interessante notar, porém, que, enquanto tenta ingressar em uma união aduaneira direcionada para a América do Sul, fundamentada nos princípios do liberalismo que vigia na época do Consenso de Washington, a Venezuela impulsiona outro processo de integração, mais voltado à América Central e Caribe, que critica as bases do neoliberalismo, tentando implantar um processo de integração com princípios solidários, de cooperação entre os povos da região, anti-globalizante e anti-imperialista.

Trata-se da Alba, constituída em 14 de dezembro de 2004, com a assinatura da “Declaración Conjunta” e do “Acuerdo entre el Presidente de La República Bolivariana de Venezuela y el Presidente del Consejo de Estado de Cuba, para la aplicación de la Alternativa Bolivariana Para Las Américas”, primeiros documentos oficiais da Alba, que, pelo que nos pode ser percebido, não tem um tratado ou algum documento que possa ser considerado no direito internacional, muito menos que dê personalidade jurídica como uma organização internacional, pois a maioria dos documentos são apenas declarações, acordos, cartas de intenções, atas, memorandos. Seu caráter, portanto, é prático, pouco preocupado em constituir um marco jurídico para o bloco. E seu objetivo é político, de marcar posição e forjar uma aliança anti-capitalista na região, pois, enquanto o segundo documento citado sela vários acordos entre os dois países, o primeiro parte para os princípios que devem reger a Alba, entre outras coisas, promovendo a solidariedade e a cooperação entre os dois povos. E ataca a visão oposta disto:

El ALBA no se hará realidad con criterios mercantilistas ni intereses egoístas de ganancia empresarial o beneficio nacional en perjuicio de otros pueblos. Sólo una amplia visión latinoamericanista, que reconozca la imposibilidad de que nuestros países se desarrollen y sean verdaderamente independientes de forma aislada (…) para diferenciarla de la otra América, expansionista y de apetitos imperiales” (ALBA, 2004, p. 01).

Portanto, os projetos de integração apresentados pela Venezuela, caso mais puro da Alba, liderada juntamente com Cuba, possuem caráter prioritariamente político, sendo motivados por razões de poder, neste caso, aumentando o poder dos Estados do subcontinente e, conseqüentemente, diminuindo sua dependência, além de frear a dominação política e econômica dos EUA na região. Com isso, a Alba procura cumprir um primeiro papel que é fortalecer os países do Caribe e da América Central, histórica área de influência estadunidense, sempre fragilizados devido a seu tamanho e sua pobreza, criando uma rede de proteção em relação ao EUA. Não é a toa que a Alba está assentada em quatro elementos “impensáveis dentro dos parâmetros do capitalismo” (BOSSI, 2005, p. 01): complementaridade, cooperação, solidariedade e respeito pela soberania dos países, em oposição clara à Alca. Um documento chamado “¿Qué es el Alba?”, do próprio site da entidade, evidencia esse caráter político, social e, até mesmo, ideológico:

Mientras el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos. El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio” (ALBA, 2004).

Sendo a Alba uma reação à Alca e ao liberalismo, um projeto anti-capitalista que denuncia o imperialismo dos Estados Unidos e propõe uma integração regional baseada na cooperação, solidariedade e aproximação ideológica, como fica a co-existência de um projeto que, indiretamente, ataca o Mercosul, fundamentado em princípios liberais e mercantis? E o mais curioso, o principal líder e motor da Alba, a Venezuela de Chávez, ao mesmo tempo, tenta ingressar no Mercosul, para participar de uma zona de livre comércio e uma união aduaneira imperfeita.

Como já dissemos, a Venezuela precisa do Brasil e dos demais países do Mercosul, tanto para importar seus produtos, já que o país produz muito pouco e, ao mesmo tempo, exportar seu petróleo, diminuindo sua dependência dos Estados Unidos, principal comprador do óleo venezuelano. Além disso, Chávez necessita, para consolidar seu projeto bolivariano, tanto internamente, quanto no plano externo, promover uma integração sem retorno, baseada na questão energética, tendo a Argentina, mas, principalmente, o Brasil, como um ator vital para a continuação do andamento dos processos de integração no subcontinente, mesmo que não partilhando do teor bolivariano incrustado na retórica chavista.

Sendo assim, a Alba parece constituir um projeto dissociado do Mercosul, que Chávez tenta seguir em frente, como forma de criar uma rede de proteção também para si, a partir da América Central e Caribe, com parceiros próximos, trocando petróleo por influência e cooperação em áreas específicas. Trata-se de uma aposta importante para consolidar a Venezuela como um país influente naquela região, partindo dali a liderança de seu projeto bolivariano. Já no caso do bloco no subcontinente sul-americano, se torna vital sua aproximação ao Brasil e à Argentina, agregando forças numa possibilidade de uma união sul-americana (e a criação, até o momento incipiente, da Unasul parece apontar para isto) para que a região tenha autonomia para crescer, se desenvolver e negociar em pé de igualdade com os demais blocos e potências mundiais, como o próprio Chávez diz: “Hoy somos libres, como Brasil es libre y libres caminaremos de la mano, construyendo la gran potencia suramericana, porque todo lo indica: Suramérica va a ser una gran potencia mundial” (CHÁVEZ, 2009, p. 13). Sem deixar de lado seu desejo de “refundar” o Mercosul, até como forma de alcançar esse projeto, mas, de momento, ele não pode renegar um parceiro tão importante que ajude a legitimar suas ações dentro da Venezuela e fortaleça seu país externamente.

Amanhã: 4. Alca, União Européia, OMC e um impasse

Artigo em partes

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1.Introdução

2. Breve e sintético histórico da integração latino-americana

2.1 Brasil x Argentina: do conflito à cooperação

2.2 O modelo liberal do Mercosul

2.3 Mercosul volta à cena

2.4 A Venezuela e o Mercosul

3. Alba x Mercosul

4. Alca, União Européia, OMC e um impasse

5. Conclusão

4. Considerações finais

4. Considerações finais

Enquanto no discurso o smart power é a menina dos olhos da política externa do governo Barack Obama, sua prática fica restrita a seus objetivos mais prementes, o que Simon (2009) chama de “grande Oriente Médio”, que se estende do extremo oeste asiático à Índia. “É nessa região que se encontram os dois desafios dos EUA, o Irã – qualificado de ‘a maior ameaça’ por Obama, durante a campanha – e a fronteira entre Afeganistão e Paquistão, apelidada de ‘estação central do terror internacional’” (SIMON, 2009, p. 01), além de dar mais voz à Europa e abrir espaço par aa redução das armas nucleares em todo o mundo.  Voltando, o objetivo no grande Oriente Médio é compor arranjos regionais, fazendo com que todos os países ao redor atuem entre si por melhorias que inibam o desenvolvimento desses países como ameaças globais futuras.

Diante disso, qual o papel da América Latina na administração Obama? Como vemos diante do próprio episódio estudado neste trabalho final, os Estados Unidos têm se mostrado preocupado em repor sua base militar perdida no Equador, por meio de seu melhor parceiro atualmente na região, a Colômbia, numa época em que os países sul-americanos estão, em sua maioria, repleto de governos anti-EUA ou de, no mínimo ampliação de um tratamento horizontal, não tendo os “ianques” a prioridade nas relações com o subcontinente. No entanto, sua ansiedade é somente estratégica, não se tem proposto diálogo na região para resolver a questão das bases, nem quanto a um desenvolvimento sul-americano com esforço do gigante do Norte, apesar de Obama dizer que Lula “é o cara”, criticar declarações de Chávez ou iniciar conversações para o início da distensão do embargo a Cuba. Ou seja, o smart power não está sendo implantado na região, simplesmente porque a América do Sul é desimportante no momento, em comparação a outras prioridades mais evidentes para a política externa norte-americana. O que não quer dizer, entretanto, que a região esteja abandonada, como demonstra a instalação de bases na Colômbia.

Diante disto, a proposta de Lula de trazer Obama para a reunião da Unasul, do ponto de vista sul-americano é fabulosa para as pretensões desses países, uma verdadeira vitória fazer um presidente dos EUA discutir em pé de igualdade com seus vizinhos do Sul uma ação no plano externo. Agora, ao mesmo tempo, parece um tanto absurdo ou até surreal o presidente da maior potência do mundo vir ao subcontinente dar satisfação da instalação de bases militares. Mas, se a estratégia o smart power estiver realmente no centro da política externa de Obama, este é um bom teste para sabermos. Ou, então, a ausência de diálogo reforça que o foco não está na região do Atlântico Sul, pelo menos por agora.

5. Bibliografia

BAINES, Christian. Lula pede a Uribe que acordo militar com EUA fique restrito à Colômbia. Folha On Line. São Paulo, p. 01, 06 ago. 2006. Disponível em: < http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u606115.shtml>. Acesso em: 14 agosto 2009.

CHÁVEZ SUSPENDE convênio de fornecimento de combustível para a Colômbia. Folha On Line. São Paulo, p. 01, 09 ago. 2009. Disponível em: < http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u607300.shtml>. Acesso em 14 agosto.

COLÔMBIA VAI ceder 7 bases aos EUA. O Estado de S. Paulo. São Paulo, p. 01, 05 ago. 2009. Disponível em: < http://www.estadao.com.br/noticias/internacional,colombia-vai-ceder-7-bases-aos-eua,413863,0.htm>. Acesso em 14 agosto 2009.

LA GORCE, Paul-Marie de. A nova doutrina militar americana. In: Le Monde Diplomatique, no 26, São Paulo: Le Monde Diplomatique, 2002.

MARREIRO, Flávia. Bases dos EUA na Colômbia incitam dúvidas legítimas, diz analista. Folha On Line. São Paulo, p. 01, 10 ago. 2006. Disponível em: < http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u607405.shtml>. Acesso em: 14 agosto 2009.

NÃO TEREMOS base na Colômbia, diz Obama em defesa de polêmico acordo. Folha On Line. São Paulo, p. 01, 07 ago. 2009. Disponível em: <http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u606617.shtml>. Acesso em 14 agosto.

NYE JR., Joseph S.. A arte de usar o ‘poder inteligente’. O Estado de S. Paulo, p. 01, 18 jan. 2009. Disponível em: < http://www.estadao.com.br/estadaodehoje/20090118/not_imp308967,0.php>. Acesso em: 11 agosto 2009.

ROMPENDO COM a doutrina Bush. O Estado de S. Paulo. São Paulo, p. A3, 15 jan. 2009.

SANGER, David E.. Estratégia do presidente começa a se delinear. O Estado de S. Paulo, p. 01, 08 abril. 2009. Disponível em: < http://www.estadao.com.br/estadaodehoje/20090408/not_imp351660,0.php>. Acesso em: 11 agosto 2009.

SIMON, Roberto. Obama impõe novo estilo de diplomacia. O Estado de S. Paulo, p. 01, 26 abril. 2009. Disponível em: < http://www.estadao.com.br/estadaodehoje/20090426/not_imp360587,0.php>. Acesso em: 17 agosto 2009.

“VENTOS DE GUERRA começam a soprar”, diz Chávez sobre bases. Folha On Line. São Paulo, p. 01, 10 ago. 2009. Disponível em: < http://www1.folha.uol.com.br/folha/mundo/ult94u607625.shtml>. Acesso em 14 agosto.

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1. Introdução

2. Smart power de Obama

3. Dilema das bases

3. Dilema das bases

3. Dilema das bases

Se a política externa do governo Obama está embasada num multilateralismo, trazendo a diplomacia como maior protagonista, suplantando um pouco as ações militares que eram o principal mote da administração Bush, como deve ser encarada a discussão atual sobre a implantação de bases norte-americanas na Colômbia? Essa é a pergunta que pretende-se responder aqui.

A implantação de três novas bases no país-sul-americano (mais precisamente em Palanquero, Malambo e Apiay) faz parte do Plano Colômbia de combate às drogas, que os Estados Unidos investe pesadamente, com dinheiro, arma e militares, para combater os narcotraficantes da região e guerrilhas como as Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia (FARC). Para se ter uma idéia, desde 1999 foram repassados US$ 5,5 bilhões para a Colômbia e com as novas bases estão previstos investimentos de até US$ 5 bilhões pelo novo pacto. Tais bases permitirão que, nos próximos dez anos, Washington mantenha 1.400 pessoas, entre militares e civis, compensando o fechamento da base de Manta, no Equador, já que o atual presidente deste país, Rafael Correa, não renovou o acordo.

Acontece que este pacto militar é visto com desconfiança e críticas pelos vizinhos sul-americanos, que temem uma ingerência dos EUA no subcontinente. Se antes a região se via como a única no planeta sem bases militares norte-americanas, agora terão ao menos três, quando, o comandante das Forças Armadas colombianas e ministro interino da Defesa, general Freddy Padilla, fala de sete bases, sendo três aéreas, duas do Exército e duas bases navais (COLÔMBIA VAI…, 2009, p. 01).

A alegação, no entanto, é que as bases serão controladas pelos militares colombianos, tendo apenas uma cooperação técnica dos Estados Unidos, conforme Padilla declarou. O próprio presidente dos EUA, Barack Obama, disse recentemente em entrevistas que não se tratam de bases norte-americanas.

“Temos um acordo de segurança com a Colômbia há muitos anos e o atualizamos. [...] Não temos nenhuma intenção de estabelecer uma base militar americana na Colômbia. [...] Não autorizei uma base militar americana na Colômbia, não me pediram. [...] Esta é uma continuação da assistência que provemos [ao país]. Não temos intenção de enviar um grande número de tropas adicionais à Colômbia” (NÃO TEREMOS…, 2009, p. 01).

Mas esse discurso não convence os vizinhos mais próximos da Colômbia, como Equador (que tem relações diplomáticas rompidas com o país desde o ano passado, após o Exército colombiano invadir território equatoriano para destruir acampamento das Farc) e Venezuela, que terá duas bases apontadas para si. Até mesmo o Brasil vê o acordo de esguelha, já que haverá uma base a 400 quilômetros de sua fronteira, na região da Amazônia.

No dia 10 de agosto aconteceu em Quito a reunião da União das Nações Sul-Americanas (Unasul), quando Rafael Correa tomou posse de seu segundo mandato no país e, também, assumiu presidência do concerto regional. Dos participantes, somente o presidente da Colômbia, Álvaro Uribe, não compareceu, preferindo enviar um representante, apesar das provocações do presidente venezuelano Hugo Chávez. Álvaro Uribe preferiu fazer uma espécie de via crucis pela América do Sul – exceção feita à Venezuela e Equador, os mais críticos do acordo –, para defender as bases e dizer que elas não afetariam a soberania de seu país, nem os acordos internacionais.

No encontro tentou-se firmar um documento único criticando a atitude da Colômbia, mas havia divergências entre os próprios países, sendo Peru e Paraguai, por exemplo, favoráveis ao acordo colombiano com os EUA, enquanto Venezuela, Equador, Argentina e Bolívia se mostraram mais fortemente contra, tendo o Brasil uma postura de desconfiança, mas sem alarde, preferindo o presidente brasileiro, Luiz Inácio Lula da Silva, ir embora antes do fim do encontro para evitar qualquer declaração ou texto polêmico, como rege a (acima de tudo) prudente diplomacia do Itamaraty, como será tratado mais abaixo.

Já Hugo Chávez não deixou de fazer suas declarações e afirmar a possibilidade de uma guerra na América do Sul, devido a presença de bases militares norte-americanas: “Cumpro com minha obrigação moral de alertar: ventos de guerra começam a soprar” (“VENTOS DE GUERRA…, 2009, p. 01). Ele ainda acusou a Colômbia de “seguir o argumento do ataque preventivo” e lembrou do já citado bombardeio em território equatoriano: “Eu não vou permitir que façam com a Venezuela o que fizeram no Equador. Haverá uma resposta militar e contundente” (Idem). Além da retórica, desde julho a Venezuela congelou todas as relações, diplomáticas e comerciais, com a Colômbia, por conta da querela das bases. O que representa algo importante, já que a Venezuela é responsável pela compra de 15% das exportações colombianas (CHÁVEZ SUSPENDE…, 2009, p. 01).

Com posições favoráveis contidas e desfavoráveis acintosas, algo prático ficou por ser feito. A saída foi agendar um novo encontro até o fim do mês para discutir o assunto. Uma sugestão feita por Lula, e aceita por todos, foi a de fazer uma reunião emergencial da Unasul com a participação do governo dos Estados Unidos para tratar do assunto.

Falando no Brasil, a posição do país no episódio tem se mostrado bastante cautelosa e apaziguadora, defendendo o diálogo para resolver a questão. E é curioso, pois, ao mesmo tempo, o assunto gerou muita desconfiança por aqui, pois os aviões que irão operar na base de Palanquero, na região central da Colômbia, possuem um raio de ação bem superior ao necessário para o combate ao narcotráfico. Além disso, há a preocupação com a reativação no ano passado da Quarta Frota Naval dos EUA, que tem por objetivo de atuar na América do Sul, Central e Caribe. De acordo com Lula, a área de atuação desta frota chega até o pré-sal brasileiro, que são os campos de petróleo situados a quase 7 mil metros de profundidade, nos mares entre o Espírito Santo e Santa Catarina.

Se no âmbito da Unasul a posição é de “vamos conversar”, quando da visita de Uribe ao Brasil em 06 de agosto, Lula pediu ao presidente colombiano que o acordo ficasse restrito à Colômbia. O Brasil se mostrou preocupado com esse tema, pedindo transparência quanto a profundidade deste acordo, apesar de concordar com a soberania da Colômbia em resolver seus assunto.

“Nós voltamos a reiterar que o acordo com os Estados Unidos [...] seja especifico e delimitado ao território colombiano. [Essa] é uma matéria naturalmente da soberania colombiana, sempre quando os dados gerais de que se dispõem sejam compatíveis com essa delimitação das ações ao território colombiano. [...] A questão de garantias foi mencionada. Eu creio que isso será objeto de reflexão. Há uma sugestão de uma transparência maior. Nós temos que ver exatamente se essa transparência satisfaz as nossas duvidas ou não” (BAINES, 2009, p. 01).

No entanto, é evidente que a postura brasileira está com o foco na discussão do tema e não em esbravejar ameaças, num claro temor de que as atitudes agressivas dos presidentes, caso claro de Chávez, desestabilizem as relações no subcontinente.

No caso dos Estados Unidos, apesar do discurso de negação, Obama não desmente o fato de prosseguir provendo dinheiro, armamento, tecnologia, cooperação à Colômbia e acaba por devolver críticas aos governos sul-americanos que se mostram contra o acordo. A relação está no campo diplomático, ou seja, usa-se o poder brando da dissuasão e da persuasão para convencer o outro, por meio de visitas de militares ao Brasil, por exemplo, caso do General Jim Jones que veio ao país no início deste mês de agosto para abordar o assunto, na espera que o mesmo seja resolvido na clareza que tal ação não visa prejudicar os interesses dos demais países sul-americanos.

Mas cabe trazer a reflexão de Makus Schultze-Kraft, diretor para a América Latina do “think thank” International Crisis Group (ICG), que possui diversos estudos sobre o conflito colombiano e narcotráfico na região: se os números da Organização das Nações Unidas de 2008 mostram que a Colômbia tem progredido na luta antidrogas e as Farc estão cada vez mais fracas, qual a razão de maior presença militar norte-americana no país? (MARREIRO, 2009, p. 01). Enfim, será preciso mais que palavras para convencer os sul-americanos que as bases militares na Colômbia, com controle ou não norte-americano, não são uma ameaça para as suas soberanias.

Amanhã: 4. Considerações finais

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1. Introdução

2. Smart power de Obama

2. Smart power de Obama

2. Smart power de Obama

A política externa do governo republicano de George W. Bush (2001-2009) teve um obrigatório redirecionamento de metas por conta dos atentados ocorridos no fatídico dia 11 de setembro de 2001, quando aviões foram jogados contra o World Trade Center e o Pentágono. Trata-se de uma variação muito profunda em relação ao passado dos Estados Unidos. Isso porque, antes dos anos 70, a doutrina militar norte-americana era motivada pela Guerra Fria, centrada no conceito de “duas guerras e meia”, sendo uma possível com a União Soviética, outra com a China e, ao mesmo tempo, outra em escala regional, como nos explica La Gorce (2002). Já com a dissidência chinesa em relação ao comunismo soviético, seguindo o seu caminho próprio rumo ao socialismo, o então presidente Richard Nixon adotou o conceito de “uma guerra e meia”, prevendo um grande conflito com a União Soviética ou China e um conflito menor, restrito.

Ao cabo da Guerra Fria, o então presidente George Bush publicou, em 1991, o documento Base Force Review, prevendo “dois conflitos regionais” importantes. Tais orientações foram confirmadas em 1993 e 1997 pelo governo de Bill Cllinton, que rebatizou os conflitos em “guerras principais do cenário”. Já no discurso do secretário norte-americano de Defesa, Donald Rumsfeld, realizado em 31 de janeiro de 2002, já sob os efeitos trágicos dos atentados terroristas em território próprio, ampliou as possibilidades de conflito para quatro “cenários principais”.

“Colocou no mesmo campo inimigo as organizações terroristas com ‘ambições mundiais’ e os países que as apóiam, principalmente os que poderiam ajudá-las comas armas de destruição maciça (nucleares, biológicas e químicas) com as quais estariam se equipando. A ameaça já não se define somente por sua origem, mas também por sua natureza” (LA GORCE, 2002, p. 2).

Ou seja, a partir deste ponto, as ações foram direcionadas contra os terroristas e os países que os acobertassem. Diante disto, Afeganistão, Iraque, Coréia do Norte, Sudão e Cuba, em primeiro plano, e China, em segundo lugar, são vistos como inimigos em potencial (o famoso “Eixo do Mal”) ou, no caso chinês, um parceiro competidor. Não se trata mais apenas de uma guerra entre países, localizada em determinado território. A escalada da violência contra o terrorismo pode ocorrer em vários lugares ao mesmo tempo, contra diferentes inimigos. Isso fica claro nos seis objetivos da política de defesa apresentada por Rumsfeld: proteção do território nacional e das bases norte-americanas no exterior: projeção de forças para os palcos de operação distantes; destruição dos santuários do inimigo; segurança dos sistemas de informação e comunicação; desenvolvimento do uso de técnicas necessárias às operações conjuntas em terra; e proteção do acesso ao espaço e do potencial espacial dos Estados Unidos.

Ocorre que o governo do democrata Barack Obama rompeu com a doutrina Bush de agressão, colocando a diplomacia na vanguarda da política externa, baseando-a em “princípios e pragmatismo, não em rígida diplomacia” (ROMPENDO COM…, 2009, p. A3). O que muda é a concepção de como os Estados Unidos encaram o mundo e relacionam seus interesses com seus parceiros, diminuindo a importância da dimensão militar, colocando o diálogo à frente deste.

Se com a secretária de Estado anterior, Condoleezza Rice, a doutrina se resumia em “power matters”, isto é, o poder conta, reforçando o unilateralismo nas relações internacionais, o poder que a atual secretária de Estado, Hillary Clinton, coloca, é de outra natureza: o chamado “smart power”, ou poder inteligente, conceito formulado pelo cientista político Joseph Nye Jr., da Universidade Harvard, que conjuga o diálogo com o porrete, alternando-os quando necessário, de acordo com o comportamento do país que se está tratando. O próprio Nye explica melhor: “Poder inteligente é a combinação de poder duro (hard power) e poder brando (soft power). Poder brando é a capacidade de obter os resultados preferidos mais pela via da atração do que da coerção ou de pagamentos” (NYE JR., 2009, p. 01).

Essa mudança de paradigma é evidenciada no discurso de Clinton durante audiência de confirmação para o cargo de secretária de Estado:

“Os EUA não podem resolver sozinhos todos os problemas mais prementes, e o mundo não pode resolvê-los sem os EUA. Precisamos usar o que tem sido chamado de ‘poder inteligente’, o leque completo de ferramentas à nossa disposição” (CLINTON apud NYE JR., 2009, P. 01).

Trata-se da consagração de um multilateralismo nas relações com os outros países, considerando “a emergência de atores que nem sequer eram cogitados na configuração herdada da guerra fria e sob o impacto do derretimento do sistema financeiro” (ROMPENDO COM…, 2009, p. A3), o que nos remete a busca pelo diálogo diplomático com países que têm mostrado seu valor no contexto internacional, tais como Brasil, Índia, China, África do Sul. Isso porque, como escreve Nye, “as pesquisas revelam um sério declínio na capacidade de atração americana na Europa, América Latina e em todo o mundo muçulmano” (NYE JR., 2009, p. 01), sendo importante esse câmbio no trato com os países emergentes, por exemplo.

Se antes se falava em atacar terroristas e tiranos, Obama tirou a segunda palavra do discurso e deseja promover a concertação entre os países, antes de sair por aí disparando balas e mísseis. Segundo Sanger (2009), os Estados Unidos têm em mente “não apenas dar uma autoridade maior a instituições internacionais, mas também participar da criação de alguns novos organismos” (SANGER, 2009, p. 01). Por isso a predisposição dos EUA em diminuir seu arsenal de ogivas nucleares, incentivando, assim, os demais a seguir o mesmo caminho. Mas, bem entendido, sem deixar de utilizar o “hard power” quando crer ser necessário, como quando houver “promoção do terrorismo”, “interferência contínua no funcionamento dos governos” e a “busca de armas nucleares” por parte do Irã”.

Enfim, Nye (2009) acredita que os Estados Unidos possam se tornar um poder inteligente ao “complementar o poder econômico e militar americano com mais investimento no poder brando, e centrando em interesses públicos globais” (NYE JR., 2009, p. 01), fazendo com que o país consiga lidar com os desafios mundiais mais complexos. Mais que diálogo, ações positivas práticas e pragmáticas são exigidas do governo Obama para mostrar que, verdadeiramente, os Estados Unidos mudaram sua forma de se relacionar com os demais Estados. E o que vamos analisar a seguir é se no trato com os vizinhos sul-americanos rege a cartilha do “smart power”, especificamente na querela das supostas bases norte-americanas na Colômbia.

Amanhã: 3. Dilema das bases

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1. Introdução

O smart power de Obama e a crise das bases na Colômbia

Começo hoje uma série de 4 dias publicando o trabalho ofinal de Análisse das Relações Internacionais. Escolhi o tema da crise das bases colombianas e tentei relacionar com o mote da política externa do governo barack Obama, o smart power, ou poder inteligente. Hoje segue a introdução. Amanhã: 2. Smart power de Obama.

1. Introdução

Este trabalho final da disciplina Análise das Relações Internacionais pretende analisar a repercussão da instalação de novas bases norte-americanas na Colômbia na relação dos Estados Unidos com os países sul-americanos, sob a ótica do “smart power”, que significa poder inteligente, termo que resume como foi apresentado o que seria da política externa do governo Barack Obama, pela secretária de Estado Hillary Clinton.

Para isto, o texto iniciará com uma apresentação do que mudou no âmbito da política externa do governo de George W. Bush para o governo Obama, especificamente nas falas do atual presidente e de sua secretária de Estado, completando com analistas. Dentro disso, será explicitado o que o atual presidente pensa e atua nas relações internacionais, representado pelo abandono do hard power, poder duro, dos anos Bush, para o smart power, uma mistura de diplomacia e estratégia, de acordo com a ocasião.

Na sequência, o dilema das bases colombianas será destrinchado, desde seu histórico, seus desdobramentos no âmbito sul-americano, simbolizado nas polêmicas com o governante da Venezuela, Hugo Chávez, assim como as reuniões da União das Nações Sul-Americanas (UNASUL) e a postura brasileira em relação ao assunto. Aqui também está o cerne do trabalho: averiguar até que ponto o smart power está sendo utilizado nas relações dos EUA com seus vizinhos do Sul.

Texto em partes

Como no último artigo, insiro aqui um post com todos os links do texto “Caminhos alternativos para uma estrada sem fim”, trabalho final de fechamento do curso “Signo da Relação”, da professora Cremilda Medina. E assim como da outra vez, quem quiser debater esse e outros assuntos, meu e-mail é: rodrigo.herrero@gmail.com.

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1. Introdução

2. Paradigmas em crise

3. Cultura dentro de um projeto

4. Caminhos e descaminhos no projeto de pesquisa

5. A política de Innerarity

6. Por uma estrada aberta

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